En la anterior entrega dedicada a esta obra, vimos cómo esta iglesia fue un encargo del secretario del Emperador, Francisco de los Cobos, con la finalidad de ser enterrado en ella. Debido a este carácter funerario, Diego de Siloe, el autor del proyecto (1536), planteó una cabecera circular o centralizada, que enlaza no sólo con la catedral de Granada, sino en última instancia con el Santo Sepulcro de Jerusalén.
Asesores en la realización de este obra, concretamente del programa iconográfico, fueron el deán de la catedral de Málaga Fernando Ortega y Diego López de Ayala, perteneciente a uno de los más nobles linajes de Toledo y muy interesado por la literatura italiana, algunas de cuyas obras tradujo al castellano.

La portada de la fachada principal
Siloe sólo proyectó el primer cuerpo, partiendo del diseño que había creado para la Puerta del Perdón de la catedral de Granada, por tanto la parte superior de la portada es un añadido al proyecto primigenio. La fachada, tal como la vemos hoy, se organiza en dos cuerpos y tres calles.
En la calle central del segundo cuerpo se encuentra el motivo evangélico de la Transfiguración de Cristo , una premonición de la Resurrección muy en consonancia con una iglesia de carácter funerario. Este mismo asunto se repite en el interior, en el altar de la capilla mayor. Flanquean este escena Pedro y Pablo, príncipes de los Apóstoles, en sendas hornacinas.


En la parte inferior del entablamento que separa el primer y el segundo cuerpo se encuentran escenas bíblicas, en relación con la idea de salvación y la Madre del Salvador: la Caída del Maná y la Adoración de la Serpiente de Bronce (Antiguo Testamento) y el Abrazo de san Joaquín y santa Ana en la Puerta Dorada y el Nacimiento de la Virgen (evangelios apócrifos).

En el cuerpo inferior encontraremos lo que se ha interpretado como una síntesis de la Divina Comedia, idea sin duda debida a Diego López de Ayala, conocedor de la literatura italiana. Pero esto será en la siguiente y última entrega sobre la iglesia del Salvador de Úbeda.
Asesores en la realización de este obra, concretamente del programa iconográfico, fueron el deán de la catedral de Málaga Fernando Ortega y Diego López de Ayala, perteneciente a uno de los más nobles linajes de Toledo y muy interesado por la literatura italiana, algunas de cuyas obras tradujo al castellano.

La portada de la fachada principal
Siloe sólo proyectó el primer cuerpo, partiendo del diseño que había creado para la Puerta del Perdón de la catedral de Granada, por tanto la parte superior de la portada es un añadido al proyecto primigenio. La fachada, tal como la vemos hoy, se organiza en dos cuerpos y tres calles.
En la calle central del segundo cuerpo se encuentra el motivo evangélico de la Transfiguración de Cristo , una premonición de la Resurrección muy en consonancia con una iglesia de carácter funerario. Este mismo asunto se repite en el interior, en el altar de la capilla mayor. Flanquean este escena Pedro y Pablo, príncipes de los Apóstoles, en sendas hornacinas.


En la parte inferior del entablamento que separa el primer y el segundo cuerpo se encuentran escenas bíblicas, en relación con la idea de salvación y la Madre del Salvador: la Caída del Maná y la Adoración de la Serpiente de Bronce (Antiguo Testamento) y el Abrazo de san Joaquín y santa Ana en la Puerta Dorada y el Nacimiento de la Virgen (evangelios apócrifos).

En el cuerpo inferior encontraremos lo que se ha interpretado como una síntesis de la Divina Comedia, idea sin duda debida a Diego López de Ayala, conocedor de la literatura italiana. Pero esto será en la siguiente y última entrega sobre la iglesia del Salvador de Úbeda.






6 comentarios:
Considero Úbeda y Baeza dos pequeñas Salamancas en Andalucía. No tengo el gusto de haber ido a visitarlas, pero pretendo enmendar este pequeño error en cuanto pueda.
Magníficos mecenas contó Úbeda para poder llegar a la plenitud del Renacimiento. Y todo gracias a los cargos desempeñados en la corte.
Un saludo
CARMEN, muchas gracias por tu comentario. Tampoco conozco Baeza o Úbeda, pero sin duda cuenta con un patrimonio artístico totalmente envidiable.
Úbeda tiene en esta iglesia del Salvador toda una joya de la arquitectura y en general de la cultura humanística del siglo XVI, no me extraña que sea el símbolo de la ciudad.
Un saludo
Es verdad que son dos ciudades imprescindibles para conocer, tanto Úbeda, como Baeza. Acabo de descubri este blog y, como buen amante del arte y la historia, me ha hago seguidor y prometo volver. También le invito a que conozca el blog que llevo sobre historia del arte http://artetorreherberos.blogspot.com/. Un abrazo.
Así es, todo el enorme y diverso patrimonio andaluz es maravilloso... He aquí un fantástico ejemplo de su vertiente renacentista... La provincia de Jaén es un buen exponente, uno que guarda grandes tesoros, tanto en la capital como en las bellísimas ciudades de Baeza y Úbeda, así es... En unos días el Salvador de esta última ciudad, protagonista de tus dos últimas entregas, fantásticas, por cierto, lo será también de una de las mías, de la corresponciente a la provincia jiennense...
Un cordial saludo.
Buenas noches.
Sin duda concuerdo con Carmen, ùbeda y baeza son dos hermosas ciudades que guardan una gran semejanza con Salamanca y que sin duda constituye el culmen del Renacimiento andaluz.
Gracias por la entrada y por la informaciòn, desconocìa que en ella se encontrase enterrado el gran secretario Francisco de los Cobos, junto a Mercurino Gattinara, el hombre fuerte y brazo derecho del emperador Carlos V.
Un saludo.
PACO HIDALGO, gracias por tu visita. ¡Me pasaré por tu blog!
JOSE, para qué vamos a echar más flores al patrimonio andaluz... Las imágenes hablan por sí solas.
CAROLUS II, lo que no sé con seguridad es dónde está enterrado, dentro de la iglesia, porque los arcos dispuestos en la cabecera para los sepulcros están ocupados por altares. Tal vez los restos de de los Cobos estén en la cripta que hay bajo la iglesia.
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